Para que un programa de tutoría tenga éxito, requiere de un compromiso compartido y permanente, sin el cual no es posible lograr los objetivos de los programas que cada Instituto Tecnológico diseñe y pretenda implantar.

Es un compromiso que realizan dos partes: el tutor y el estudiante, en un contexto institucional que debe generar las condiciones para que la relación entre ambas partes fructifique